20091006

Las molestias de la edad

- Padre, perdóneme porque he pecado (voz femenina)
- Dime, hija, cuáles son tus pecados…???
- Padre, el demonio de la tentación se apodera de mi¬, pobre pecadora.
- Cómo es eso, hija…???
- Es que cuando hablo con un hombre tengo sensaciones en el cuerpo que no sé como describirlas...
- Hija, por favor, que también soy un hombre...
- Sí¬, padre, por eso vine a confesarme con usted.
- Bueno hija, y cómo son esas sensaciones…???
- No sé cómo explicarlas, por ejemplo, ahora mi cuerpo se rebela a estar de rodillas y necesito ponerme  más cómoda.
- En serio…???
- Sí, quiero relajarme y quedarme tendida...
- Hija, tendida…??? Cómo…???
- De espaldas al suelo, hasta que se me pase la tensión...
- Y qué más?
- Es como que tengo un sufrimiento que no le encuentro acomodo.
- Y qué más…???
- Como que espero un poco de calor que me alivie...
- Calor…???
- Calor, padre, calor humano, que lleve alivio a mi padecer...
- Y cuan frecuente es esa tentación…???
- Permanente, padre, por ejemplo, ahora me imagino que sus manos sobre mi piel me darán mucho alivio...
- Hija…!!!
- Sí padre, perdóneme, pero me urge que alguien fuerte me estruje entre sus brazos y me da el alivio que necesito...
- Por ejemplo… yo…???
- Por ejemplo, usted es la clase de hombre que imagino me puede aliviar.
- Perdóname , hija mía, pero necesito saber tu edad...
- Setenta y cuatro, padre.
- Hay Hija, vete en paz y no estés chingando que lo tuyo es reumatismo...*

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